Ojalá y pronto podamos coincidir. Felices vacaciones.
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viernes, 10 de mayo de 2013

Carta de Alejandra (publicada con su consentimiento)


IMURIS SONORA
ELODIA FLORES RIVERA

Hermana querida, han pasado tantos años desde la última vez que nos vimos y ahora he reconsiderado la opción de volvernos a acercar. Estoy convencida de que vivir en este espacio de tierra no es nada fácil, que habrá penurias y muchos otros tropiezos que en ocasiones nos harán caer y que incluso nos harán desistir de continuar viviendo en ella; pero hemos de levantarnos con fortaleza aprendiendo a ser resilientes ante cualquier situación que vivamos. Considero que lo que pasó entre nosotras no debiera ser un obstáculo para anular este lazo afectivo que nos une, ¡al contrario! Debemos aprender a sobrellevar los desacuerdos, puesto que ambas hemos crecido y nos hemos desarrollado  dentro de dos grandes y diferentes mundos con sus propias particularidades: creencias, costumbres y tradiciones. Por tal motivo no te pido que me des la razón al poner de manifiesto mis ideas, sería injusto si esto yo te pidiera, pero creo que sí podemos tratar de  entendernos, pues tenemos ese algo racional que nos caracteriza como seres humanos.
Ahora tengo una hermosa familia: dos bellas hijas y un esposo que me ama. ¿Sabes? Ellos son lo más importante que tengo en la vida y al verlos pienso: ¿acaso habrá algo que me falta? Y al meditar en ello siento un  gran vacío que abarca buena parte de mi corazón y mi mente. Eres tú hermana; pues deseo tenerte cerca y decirte de viva voz lo mucho que te quiero, que agradezco a Dios la bondad que me ha concedido al crecer contigo y de haber disfrutado de esa hermosa niñez que pasé  a tu lado. Tengo recuerdos tan dulces de aquellos días en que figurabas como mi autoridad maternal al cuidar de mí y al negarme permisos para salir a jugar, aun así te quería y te quiero. También recuerdo los momentos difíciles que pasaste a lado de ese bendito ser que nos dio Dios para que fuera nuestro padre; sin lugar a dudas eres una hermana e hija buena y ejemplar, pues muy a pesar de haber sido lastimada servías con amor, ¡no imagino el remordimiento que carcomía la conciencia de aquel ingrato padre que veía el cuerpo lastimado de su hija después de haber dejado descargar sobre ella aquella tormenta de frustraciones! Pero bueno él es otra historia.
Quisiera que esta carta te haga reflexionar acerca del gran aprecio que siento por ti y por tu apreciable familia. Que podamos vernos pronto y abrazarnos fuertemente y conceder al pasado su reposo eterno, es mi deseo sincero.
Te quiere:
Tú hermana menor

Flores Rivera Cruz Alejandra

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